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16 dic 2013

Científicos españoles patentan nuevos fármacos contra la enfermedad de Chagas

[España] Científicos españoles de las universidades de Granada (sur) y Valencia (este) han desarrollado nuevos compuestos activos para combatir la enfermedad de Chagas, tanto en su fase aguda como en la crónica, informó hoy la Universidad de Granada.

Estos compuestos y su función como antiparasitarios están protegidos por una patente conjunta de ambas universidades, de la que se ha solicitado su extensión internacional.

La Organización Mundial de la Salud calificó esta enfermedad tropical como la tercera más propagada en el mundo y representa un gran desafío sanitario en muchos países de América Latina.

Los resultados de la investigación, que se publican esta semana en la revista "European Journal of Medicinal Chemistry", permitieron desarrollar compuestos que inhiben enzimas específicas del parásito, consiguiendo así inactivar su sistema de defensa antioxidante.

Los ensayos probaron la toxicidad de los compuestos en células de mamíferos, así como la actividad antiparasitaria en las diferentes formas protozoarias.

Luego fueron seleccionados aquellos más efectivos para estudiar la parasitemia tanto en fase aguda como crónica, la inhibición de los enzimas exclusivos de los parásitos y las posibles alteraciones en órganos vitales en ratones.

Según el catedrático de Parasitología de la Universidad de Granada Manuel Sánchez Moreno, coautor del trabajo, los resultados de esta investigación son "muy prometedores".

El profesor destacó que el fármaco más utilizado actualmente para el tratamiento de la enfermedad de Chagas, el Benznidazol, tiene una efectividad muy baja, "fundamentalmente en la fase crónica (más de 40 días de tratamiento) de la enfermedad y presentan una toxicidad muy elevada".

4 dic 2013

Atacama: Trabajadores paralizan construcción de mina por plaga de vinchucas con Mal de Chagas

[Chile] Cerca de 200 trabajadores subcontratistas de la empresa Salfa, que presta servicios en la construcción del proyecto minero Caserones, ubicado a 162 kilómetros al sureste de Copiapó, en la región de Atacama, decidieron irse a huelga por una supuesta plaga de vinchucas.

Desde el lugar se denunció que es en los campamentos en los que habitan en tiempos de turno, cuando se ve al insecto, típico de la zona precordillerana del norte de Chile, y que es portador del conocido Mal de Chagas, un síndrome que afecta a las arterias del corazón y provoca la muerte.

Por lo anterior, el grupo exige que se realice una fumigación a fondo en las faenas ubicadas en la comuna de Tierra Amarilla, al interior del Valle de Copiapó

Juan Carlos Sepúlveda, vocero de estos trabajadores movilizados, explicó las razones de esta paralización y la situación, en donde habrían sido picados 15 personas.

De momento, ni Lumina Cooper, dueña del proyecto, ni Salfa se han referido públicamente a la denuncia.

Fuente

26 nov 2013

Enfermedad de Chagas, también en las metrópolis

[Argentina] “El 60% de los pacientes con Enfermedad de Chagas en Argentina se encuentra viviendo en las grandes ciudades”, señala el doctor Sergio Auger, director del Consejo de Enfermedad de Chagas-Mazza de la Sociedad Argentina de Cardiología y miembro de la Fundación Cardiológica Argentina.

La forma de transmisión más frecuente de esta enfermedad es a través de la vinchuca. Cuando este insecto “tiene el parásito, al picar chupa la sangre y en ese mismo momento defeca, eliminándolo. La picazón hace que la persona se rasque y, al rascarse, entra el parásito en el organismo”, explica la doctora Mónica Foccoli, jefa de infectología de Corporación Médica San Martín, y médica de planta de la división infectológica del Hospital de Clínicas.

“A la vinchuca le gusta el calor, por lo que se encuentra especialmente en regiones tropicales y subtropicales”, señala Foccoli. La presencia de la enfermedad en áreas urbanas se debe a la migración desde los ámbitos rurales en que se encuentra la vinchuca, como pueden ser en nuestro país las provincias de Tucumán, Chaco o Formosa.

La ausencia del insecto en las grandes ciudades hace que no haya “riesgo de contagio, más allá de la trasmisión madre-hijo y la que se puede producir por transfusión de sangre, aunque esto último está muy controlado hoy en día”, observa el doctor Rubén Laiño, jefe de la sección de Electrofisiología no invasiva de ICBA (Instituto Cardiovascular de Buenos Aires).

Se calcula que en Argentina hay alrededor de un millón y medio de infectados, siendo el Chagas la causa de unas cinco mil muertes por año.

Aunque es una enfermedad endémica de América Latina, producto de las migraciones, se ha expandido también a otras regiones. “En Estados Unidos, por ejemplo, hay de 300.000 a 500.000 casos. Como allá no era una enfermedad endémica, cuando se donaba sangre no se hacían los controles correspondientes y se trasmitía por transfusiones”, observa el doctor Auger.

Las etapas de la enfermedad


“La enfermedad atraviesa tres etapas. En la aguda, que es la primera, los síntomas pueden ser fiebre prolongada y agrandamiento de los ganglios, el hígado y el bazo”, explica Laiño, y agrega: “luego viene una segunda etapa que es asintomática, y el paciente puede estar 20, 30 años sin tener ninguna afectación ni cardíaca, ni del aparato digestivo.”

Entre un 70 y un 75% de los pacientes se mantienen en esa etapa. El resto evoluciona a la fase crónica, con cardiopatías. Los síntomas en esta tercera etapa pueden ser falta de aire, hinchazón de los pies, arritmias o pérdidas de conocimiento, entre otros. Que aparezcan o no estos síntomas depende del huésped, de sus defensas y también de las diferentes cepas de parásitos que hay.

La Enfermedad de Chagas afecta el sistema de conducción eléctrica, haciendo que el corazón lata muy lento o tenga pausas muy largas, pudiendo ser a veces necesaria la implantación de un marcapasos.

Cardíacamente, señala el Dr. Laiño, “el paciente chagásico puede morir por dos razones. La primera es la dilatación del corazón, que hace que este ya no pueda cumplir su función generando insuficiencia cardíaca. La otra razón es que se produzcan arritmias muy graves, de 200 a 240 latidos por minuto, lo que hace que al corazón le entre muy poca sangre”

Excepto cuando se halla en estadios muy avanzados, la enfermedad es reversible. Desde recién nacidos hasta los 19 años, hay altas chances de curación. En personas más grandes la efectividad se vuelve menor y hay que dar dosis más grandes de antiparasitarios. Como estos tienen efectos adversos, a veces graves, el tratamiento pasa a ser una decisión médico – paciente.

De todos modos, deben tratarse los síntomas específicos en la medida que aparecen. E incluso en el periodo de latencia “se cita al paciente cada seis meses o un año, haciéndole todos los estudios. Si se ven cambios, se apunta a esos síntomas: si es una arritmia se lo trata con drogas anti arrítmicas; si es un bloqueo grave, va el marcapasos”, señala el Dr. Auger.

Prevención


La vinchuca anida y duerme en casas con techos de paja, que tienen barro, grietas y muchos animales cerca. La pobreza, sobre todo rural, está así muy ligada a esta enfermedad, siendo fundamentales las condiciones de higiene y vivienda dignas para erradicarla, así como la fumigación periódica.

Por otro lado, es importante la educación sanitaria para “reconocer la vinchuca y saber que hay que matarla, llamando a los agentes correspondientes, y también para reconocer los síntomas cuando aparecen y hacer las consultas apropiadas”, explica la Dra. Foccoli.

En lo que hace a las zonas urbanas, a toda mujer embarazada se le hace el estudio correspondiente para saber si tiene o no la enfermedad. Si sale positivo, cuando nace el bebé hay que hacerle estudios específicos para saber si contrajo o no la enfermedad, ya que tiene probabilidades de curación cercanas al 100%.

La discriminación


“Muchas veces vienen a Buenos Aires personas de las zonas rurales para mejorar su situación, pero terminan viviendo en las villas de emergencia porque para ingresar a un trabajo se les hace un estudio de Chagas”, observa el doctor Auger.

“Quizás el examen le da positivo pero la enfermedad está en estado de latencia y va a desarrollar mucho más adelante los síntomas cardíacos, o no los desarrolla nunca. Es como no darle trabajo a una persona porque fuma y en diez años podría desarrollar un infarto”, concluye el especialista.

Todo esto trae un trastorno para la persona y para la familia: la estigmatización, el desarraigo, la pobreza.